ENSAYO




     
El Arte de Hablar por la Radio

     Al dar una mirada por la historia de la radio, nos damos cuenta cómo ha ido posicionándose en la sociedad. Hemos presenciado su evolución y los roles que desempeña. En términos generales sabemos que la radio persigue los objetivos de educar, informar, entretener, acompañar y ayudar al colectivo. Es necesario mencionar la presencia de dos elementos que son eje y forman parte del proceso de elaboración y transmisión radiofónica, nos referimos al radialista y la audiencia.


     El presente ensayo tiene contenidos sobre la naturaleza de la radio en sus diversos ámbitos de desarrollo, sobre la transmisión e interacción que el locutor  tiene con la audiencia. La dinámica de la información en el proceso radiofónico, es otro de los puntos a tratar, y el que desencadenara el tema de fondo que es: El arte de hablar por la radio.

     La radio congrega a muchas personas detrás de transmisiones, la audiencia se educa a través de ella, expresa las emociones que adquiere debido a lo que oye del otro lado. Es ahí donde radica la importancia de la persona que se encuentra en la dirección, el comunicador debe poseer una escala de valores y dirigir su pensamiento a buscar en todo momento lo que quiere el oyente. Según Armand Balsebre nos señala que: “Todos los medios de comunicación persiguen la audiencia, y su maximización.La audiencia como un número, que, cuanto mayor, mejor indicará la influencia yhasta la calidad del medio. El número de la audiencia quita y pone figuras yprogramas de radio y televisión, sostiene o hunde revistas y diarios”. Muchos medios de comunicación se centran solo en averiguar cuanta gente los escucha y olvidan identificar cuál es su público y que aspectos presenta. El arte de hablar por la radio se expresa en desarrollar una comunicación eficaz, personifica la palabra, el emisor debe presentar expresividad, la transmisión de sus contenidos deben estar cargados de emotividad.

     El radialista tiene un campo amplio para explotar, pues la radio es por excelencia un medio que envuelve a la audiencia desde diversas perspectivas. La audiencia se guía en torno a cómo el locutor expone la noticia e información. Y es que el proceso del mensaje radiofónico parte desde la voz, si esta es buena tomara peso cuando la audiencia pase a decodificar la información que se le brindó. “La voz es elelemento radiofónico de mayor poder expresivo. Y esta capacidad de expresión noestá tanto en las palabras como en el sonido mismo de la voz. El tratamiento acústicode la voz es el lugar donde el oyente de radio busca todo aquello que laspalabras no pueden explicarle” (Rodríguez, 1984:6). La interpretación del radialista deber apostar por inmiscuirse en la imaginación del oyente, por ejemplo, en el caso de una radionovela, la audiencia se crea un panorama de acuerdo a lo que el emisor va narrando, el público es diverso, presenta diferentes exigencias, si el público no encuentra la emotividad requerida en la narración del emisor, perderá sentido la transmisión. Sin embargo, cuando el emisor logra conectar con su audiencia, genera públicos fieles que se involucran con el programa debido a que ven enriquecida la información que procesan.

     La radio presenta una exigencia que es base para que la audiencia se identifique con la información, es un elemento clave que debe estar presente en la gama de valores de un comunicador, es la cultura de “escucha activa” a quien nos referimos. “Aprendemos hablar escuchando” (López Vigil), esta pequeña expresión sintetiza el origen para aprender hablar en radio.  El dialogo con otras personas despierta ideas de nuevas informaciones, complacer el oído del oyente es el objetivo, Cristina Romo Gil señala: “Laradio es una invitación al dialogo, a la conversación que es una de las manerasmás significativas de estar juntos”.  La atracción que se desea generar dependerá de cuanto el locutor logre involucrarse con su audiencia. Establecer puentes con terceras personas nos sacara del esquema de incluir una sola opinión, un solo pensamiento o  una sola percepción. La radio debe ser un generador constante de ideas de distintos referentes. La conexión con la audiencia será mayor si la información que se expone es originaria de ellos mismos. Que el clásico ciclo de comunicación: emisor, mensaje y audiencia en su orden,  deje de prevalecer, invirtamos el proceso de transmisión de los mensajes, que el contexto radique en las preferencias de la audiencia.

     El desarrollo de una programación en radio debe ser detallista, tiene que engancharse en la continuidad del oyente. La audiencia no pide que se les cargue solo de información, el contenido debe ir acompañado del análisis y meditación del comunicador, hasta las pausas son necesarias para repotenciar la información. El oído capta naturalidad, el silencio forma parte de aquel, el pensamiento logra profundizarse. Se consigue mayor intimidad con la audiencia, la atmósfera refleja calidez y conexiona a ambos bandos.

     La  musicalidad es un acompañante más de la naturalidad, un indicador envolvente, el entretenimiento de la radio. La audiencia se ve motivada por la música y muchas veces en ella se sitúa el motivo de por qué la audiencia busca escuchar radio. La musicalidad está presente en la radio de diversas formas, sea como elemento estructural del espacio o parte de la ambientación sonora y hasta en el refuerzo emocional de la persona que emite una narración. La música es fiel sintonía y está regida a la sensibilidad del programa y por ende a la del oyente. López Vigil señala como la musicalidad ha tenido vigencia desde siempre: “Desde sus inicios, la radio ha sido musical. Porque el oído humano es musical”. Actualmente la musicalidad ha tomado fuerza en la preferencia de la audiencia, sencillamente por el hecho de agradar con sus melodías. De acuerdo a lo antedicho podemos asegurar que la musicalidad apunta a dos objetivos: ser soporte técnico del medio y a la función de entretener.

     El locutor debe tener en cuenta la sencillez de la transmisión, hemos visto anteriormente que el silencio y la musicalidad siendo puntos opuestos, tienen presencia en la radio. El emisor debe apelar a la imaginación del oyente, la audiencia busca un entorno en donde se sienta familiarizado, por ejemplo, en un magazine, el uso de efectos sonoros cumplirá con la dinámica que exige este tipo de programas, en donde se busca interactuar diferentes puntos de informaciones recurriendo a la habilidad y agilidad de la mente del oyente. El uso de sonidos rutinarios o de naturaleza dará al receptor la sensación de participación, se sentirá identificado. La comunicación no debe estar regida a perfeccionismos, el locutor no debe regirse solo a un guión, su presencia en la radio debe atender a una relación activa con el oyente, con el objetivo de lograr la valoración personal de cada una de las personas que se sitúan del otro lado.

     La palabra del locutor debe poseer cultura, muchas veces este término es mal interpretado por el comunicador. Si partimos del concepto de cultura, veremos que es la identificación y relación que se tiene con el entorno. Por ende es claro que el comunicador debe adecuarse al contexto en el que se encuentra, debe analizar a su audiencia. Tal es el caso de un redactor, que si consigue plasmar en su noticia un lenguaje claro, conciso y sencillo, captara mayor número de lectores. Del mismo modo el locutor debe  tener en cuenta que para llegar a su público no necesita hacer alarde de grandes conocimientos, que sus estudios académicos sean relevantes para encontrar estrategias de inclusión en donde la audiencia forme parte del proceso de transmisión, que su palabra no se limite a ser entendida por pequeños grupos. El sentido de pertenencia cultural y lingüística contribuirá a la sostenibilidad del medio.

     El valor de la palabra que el comunicador da a la audiencia también forma parte de su cultura. El radialista debe considerar la opinión de la audiencia como una liberación del pensamiento. La radio al incluir referencias de diálogos externos, tomara identidad como medio de comunicación social, que es otra de sus funciones afines. La cuota de confianza que se le brinde al oyente traerá consigo información de provecho para el proceso de  transmisión. La sociedad se sentirá escuchada y pieza latente de la emisión.

     A raíz de todo lo expuesto anteriormente sobre la función de la radio y el papel del radialista en la contribución de los objetivos,  podemos concluir que: “La radio es despertar nuevas ideas, estimular la criticidad, sentar juicios y sacudir prejuicios” (López Vigil). El comunicador ejerce un rol vital en la función de los objetivos que la radio persigue. Tiene que tener en claro que la dirección de su pensamiento debe enrumbarse en lo que el receptor desea escuchar, para ello es necesario que el emisor busque establecer activamente relaciones con su público. Debe apuntar a la atención de la gran audiencia y no solo limitarse a grupos pequeños. Dar valor a la opinión pública genera la identidad del oyente en el proceso radiofónico.

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