PAPER, VIDEO DIDÁCTICO, DIÁLOGO RADIAL E INFOGRAFÍA
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COMPRENDIENDO A LAS AUDIENCIAS: MIRADAS Y ESCENARIOS
Por: Chapoñán Reyes Marilyn Suzzety
y Vidal Villalobos Juan Carlos
y Vidal Villalobos Juan Carlos
RESUMEN
Se trata sobre la comprensión del comportamiento de las
audiencias, a partir de algunas miradas y la reflexión sobre algunos escenarios
en los que se desenvuelven. Así, se busca comprender a las audiencias en el
marco de la lógica del mercado, en el que son consideradas como mercancía y
meros consumidores de productos mediáticos. En tanto que la programación se
convierte en una estrategia empresarial guiada por los intereses publicitarios,
y condicionada por las mediciones de audiencia.
También, desde la perspectiva
de la academia, de acuerdo a los estudios de recepción, se busca comprender a
las audiencias en sus dinámicas cotidianas y en los procesos de comunicación
insertados en sus prácticas socioculturales. A partir de lo cual se construye
teoría comunicacional y se elaboran proyectos de empoderamiento de las
audiencias. De igual modo, desde una mirada pedagógica y ciudadana, se incide
en la necesidad de iniciar procesos de formación ciudadana de las audiencias,
de manera que éstas se conviertan en sujetos de derecho y capaces de entender
el consumo como un espacio para el ejercicio de la ciudadanía. Y finalmente, se
trata sobre las audiencias en la era digital, la cual se convierte en un
escenario propicio para el fortalecimiento de la ciudadanía comunicativa, ya
que le brinda la oportunidad a las audiencias de asumir un rol más
participativo y crítico, al cambiar las reglas del proceso de comunicación
mediática.
ABSTRACT
It is about the understanding of the behavior of the
audience, based on some views and the reflection on some scenarios in which they
develop. Thus, it seeks to understand audiences within the framework of the
logic of the market, in which they are considered as merchandise and mere
consumers of media products. While programming becomes a business strategy
guided by advertising interests, and conditioned by audience measurements.
Also, from the perspective of the academy, according to the reception studies,
the aim is to understand the audiences in their daily dynamics and in the
communication processes inserted in their sociocultural practices. Based on
this, communication theory is constructed and projects for the empowerment of
audiences are elaborated. Similarly, from a pedagogical and civic perspective,
the need to initiate processes of citizen education of the audience is emphasized,
so that they become subjects of law, capable of understanding consumption as a
space for the exercise of citizenship. And finally, it is about audiences in
the digital age, which becomes a favorable scenario for the strengthening of
communicative citizenship, since it gives the audience the opportunity to
assume a more participatory and critical role, by changing the rules of the
process of media communication.
PALABRAS CLAVE: Audiencias,
mercado, estudios de recepción, formación ciudadana, digitalización.
KEY WORDS: Audiences,
market, reception studies, citizen education, digitalization.
Las audiencias y la
lógica del mercado
Checa Montúfar (2011) refiere que “los medios operan básicamente desde una lógica mercantil, pues son fundamentalmente empresas que producen mercancías, los mensajes, que son consumidos por los públicos” (p.14).
Asimismo, expresa que en esta lógica mercantil, “el público es una ‘mercancía’
que los medios ‘venden’ a los anunciantes: ‘tanto público tengo, tanto vale el
espacio publicitario’ (p.15). Así, en estas líneas vemos los principales
lineamientos que rigen la comprensión del proceso de la comunicación mediática,
en el que las audiencias asumen una configuración especial, marcada
precisamente por ese enfoque lucrativo que adoptan muchos medios de
comunicación. A partir de ello, resulta prudente hacer una evaluación del rol
que asumen las audiencias en este proceso y de las respuestas ensayadas –o
posibles de ensayar– desde las propias audiencias.
En efecto, situándonos en esta lógica del mercado, los medios
de comunicación actúan como empresas y las audiencias son vistas como
consumidores-objeto de rentabilidad. Los medios muestran un interés constante
por averiguar los gustos y preferencias de las audiencias. En principio, porque
de esta manera estarán en condiciones óptimas para diseñar un modelo de
programación que se ajuste a aquellas. Así por ejemplo, para el caso de la
radio, surge el llamado modelo de programación especializado, el cual según
Moreno (2005), “se basa
en la comunicación e/o información de un área del conocimiento determinada para
apelar a un segmento específico de la audiencia” (p.69). Y obedece a una
“estrategia de la programación”
que “interesa a la inversión publicitaria al ofrecer públicos objetivos más definidos,
denominados en la radio norteamericana clusters
radiofónicos” (Moreno, 2005, p.71). Después, contando con el conocimiento del
comportamiento de las audiencias, los medios las ofrecen a las empresas
anunciantes, de manera que éstos decidan colocar su publicidad en determinados
horarios y programas, y para determinados públicos. Así, como dice Izquierdo
(2016) “el medio de comunicación como industria, trabaja en un mercado doble.Por un lado, ofrece contenidos a las audiencias. Por otro, ofrece audiencias a los anunciantes” (p. 7).
En esencia, este es el panorama. Pero además cabría indicar
que los medios no actúan solos; sino que se apoyan precisamente en los
anunciantes y las llamadas empresas de investigación de mercados. Llamazares
(2008) nos dice que este proceso puede darse de tres modos. Primero, cuando los
medios y los anunciantes se asocian para contratar los servicios de una empresa
dedicada a los estudios de marketing y/o mediciones de audiencia. Segundo,
cuando los propios medios o un conjunto de ellos se asocian para contratar los
servicios de una tercera empresa: los anunciantes “no participan en la
redacción de los términos contractuales aun cuando suelen ser invitados a las
reuniones de las comisiones técnicas con carácter consultivo” (p.129). Y
tercero, cuando es la propia empresa de investigación la que realiza los
estudios, cuya información resultante es vendida libremente en el mercado. De
este modo, se lleva adelante este proceso económico-empresarial.
En este marco, las audiencias asumen un rol pasivo; son
objetos de estudio y de medición. Importan en la medida que resulten rentables
para los medios. Y no se tiene en cuenta si los contenidos que se ofrecen
responden verdaderamente a sus necesidades. En tal sentido, como nos dice
Huertas (2006), en algunos contextos se han producido respuestas sociales. “En
términos generales, y en el marco de los movimientos sociales globalizados,
aparecen protestas en torno a cómo los medios de comunicación ayudan al
fortalecimiento del capitalismo y ofrecen una mirada del mundo desde la
perspectiva occidental”. Así, surgen respuestas ciudadanas, que se consolidan
en “asociaciones de consumidores de medios de comunicación”, las cuales cumplen
el rol de fiscalizar y en algunos casos modificar los procedimientos mediáticos
de medición de audiencias, e incluso, influir en los contenidos de las
programaciones. Tales respuestas nacen a partir de una comprensión crítica de
la realidad mediático-comunicacional.
De otro lado, desde los propios interesados (los medios y los
anunciantes) surge también una preocupación por supervisar y evaluar los
procedimientos de recojo de información que llevan a cabo las empresas de
investigación. Esto debido a que en diferentes ocasiones los públicos y
determinados organismos se han quejado de la forma en que estas empresas
recopilan la información. Así por ejemplo, en Argentina anunciantes y medios se
organizan en la Cámara de Control de Mediciones de Audiencia, cuyo objetivo
principal es “lograr la más alta calidad en la información sobre audiencias de
medios provista por empresas medidoras al mercado” (Llamazares, 2008, p.130). Sin
embargo, por ser parte interesada, es difícil que entidades de esta naturaleza
cumplan un rol auténticamente fiscalizador, ya que sustancialmente responden a
sus intereses económicos. De manera que la respuesta queda en manos de las
propias audiencias, las cuales son las llamadas a organizarse y, en base a
propuestas programáticas, replantear las reglas de juego.
Las audiencias y los
estudios de recepción
Desde la academia, por supuesto, ha surgido desde hace tiempo
una preocupación constante por entender a las audiencias en sus procesos
comunicativos de recepción mediática. Así, se configuran los estudios de
recepción, los cuales, según Cogo (2009) asumen dos modos de abordar estos
procesos: desde “(1) las investigaciones que intentan estudiar la recepción a
partir de los procesos socioculturales y comunicacionales en los que no están
necesariamente implicados los medios de comunicación y (2) las investigaciones
que se centran en el análisis de la recepción de los medios de comunicación, en
las prácticas de recepción mediática” (p.2). Estas teorías, según Cogo, surgen
en el marco de los Estudios Culturales Latinoamericanos, que constituyen una
propuesta investigativa con la marcada intención de elaborar herramientas
propias de investigación que se ajusten a la realidad de nuestros países.
Comprender la comunicación en la cultura, no sólo como un proceso determinado
por los medios, sino como un proceso insertado en las prácticas comunicaciones
cotidianas de los receptores.
Para ello, los investigadores (entre quienes destacan como
pioneros y representantes Jesús Martín-Barbero, María Cristina Mata, Rosa María
Alfaro, Luis Ramiro Beltrán, Mario Kaplún y Néstor García Canclini) cuentan con
una serie de marcos conceptuales e itinerarios metodológicos, que sirven
precisamente para los fines trazados. Así, entre las categorías conceptuales
que manejan, se encuentra el concepto de cultura, la cual es entendida como “un
proceso plural, inestable, ambiguo, conflictivo y complejo que se desarrolla en
lo cotidiano” (Cogo, 2009, p. 2). La cultura es el macroespacio en el que se
insertan los procesos comunicacionales. Las audiencias participan en una
cultura, siendo creadoras y receptoras al mismo tiempo. La cultura se configura
como el escenario en el que las audiencias se desenvuelven como actores
relevantes en el proceso, y a partir del cual pueden expresar su mundo de
intereses. La cultura entonces es la primera categoría desde donde se parte
para la comprensión de las audiencias.
Otro concepto es el que se refiere a lo cotidiano, visto como
“el lugar en que se dinamiza la cultura, es rutina, pero simultáneamente es un
espacio que incluye el conflicto y, al mismo tiempo, la resistencia” (Cogo,
2009, p. 2). Así pues, se busca explorar la vida misma de las audiencias, sus
espacios de interacción, su rutina diaria, y los modos en que, desde esa
cotidianidad, construyen comunicación y encaran lo ofrecido por los medios de
comunicación. De otro lado, también se trabaja con los conceptos de lo popular
y lo masivo, como una relación en la que determinados valores culturales
adoptan un carácter de consumo masivo; un proceso dinámico en el que lo popular
se inserta en un “flujo continuo de sentidos, valores y bienes culturales”. Y
asimismo, los conceptos que designan la hibridación y el mestizaje, como dos
realidades que caracterizan a las culturas latinoamericanas, lo cual hace que
la lectura de las audiencias sea un proceso complejo, que afecta incluso a las
programaciones mediáticas, como lo expresa Buenaventura (s.f.), cuando dice que
“la programación es la muestra de una cultura
mestiza que se hizo ciudadana y moderna (…), una muestra de las múltiples capas que lleva un ya largo
proceso de mestizaje” (s.p.).
Se tiene en cuenta además, la recepción mediática, el consumo
vinculado a la ciudadanía y las mediaciones, éstas últimas como espacios y
lugares de interacción y recepción, como son la cotidianidad familiar, la
temporalidad social y la competencia cultural. Y en cuanto a los métodos de investigación,
éstos parten desde una perspectiva etnográfica y se inscriben en una
investigación cualitativa, con el empleo de técnicas como la observación
participante y la experimentación multi y transmetodológica.
Como podemos ver, los estudios de recepción tienen una mirada
inclusiva de las audiencias comunicacionales. Se preocupan mucho por su
realidad, adoptando incluso una actitud de defensa de las audiencias frente a
lo ofrecido por los medios. En tanto que, desde la lógica del mercado se puede
vulnerar incluso la integridad de las audiencias y se despreocupa por su
realidad comunicacional; los enfoques académicos intentan construir no sólo una
teoría explicativa, sino comprometerse con la causa de las audiencias. Las
investigaciones impulsadas por medios y anunciantes persiguen un fin comercial;
mientras que las investigaciones hechas desde la academia, con enfoques como el
de los estudios de recepción, buscan por un lado cuestionar y desentrañar el
comportamiento de los medios, y por otro lado, brindarle herramientas teóricas
y programáticas a las audiencias para que asuman crítica y reflexivamente los
procesos comunicacionales en las que están inmersas, así como su rol frente a
la oferta mediática. En tal sentido, se habla del compromiso social y político
de los investigadores de estas teorías. Y se propone un tipo de investigación
que se salga de los marcos teóricos para producir acción y cambio social. Una
ciencia comprometida con el cambio, vinculada realmente a los procesos de
transformación social.
Formación ciudadana de
las audiencias
Aunado con lo anterior, también se habla de “la educación
para la ciudadanía comunicativa como perspectiva aplicada de los estudios de
recepción”. Es decir que, además del compromiso político y social de estos
enfoques, también se plantean proyectos que se constituyen “en espacios
concretos de reflexión y formación ciudadana en torno a los procesos comunicacionales
y mediáticos” (Cogo, 2009, p. 10). Aquí aparecen nuevas categorías, ya que
hablamos de la educación, la ciudadanía y la comunicación. En torno a cada una
de ellas, sin duda, se puede abundar, pero nos interesa aquí precisamente esa
necesidad de vincularlas, para promover nuevos escenarios donde se adopten
roles pedagógicos, desde los espacios académicos, institucionales y
mediáticos.
López Jiménez (2006) nos dice que no debemos pensar que la
audiencia de los medios es “la ‘masa amorfa’ que, en su momento, consideró
Ortega y Gasset, refiriéndose a ésta como un ente social ignorante” (s.p.);
sino que debemos verla como un ente con cierta “actitud crítica hacia los
contenidos de los medios”. Sin embargo (expresa este mismo autor), “esta
actitud sólo es coherente en grupos reducidos de personas, diseminados en todos
los sectores de la sociedad que se liberan plenamente de la decisión sobre lo
que deben ver, oír o leer. En tanto, la gran mayoría continúa esclava” (s.p.).
Quiere decir: esclava de los medios, cautivada y adormecida por los contenidos
mediáticos, que son un producto de la industria cultural, que a decir de
Buenavetura (s.f), es “terrible y desalmada” y busca únicamente imponer “sus estrategias
culturales hegemónicas” y de
seducción, que responden a los intereses de los grandes grupos económicos. En
síntesis, del conjunto total de las audiencias, sólo una minoría es lúcida y
consciente, mientras aquella gran y fundamental mayoría adolece de capacidad
crítica.
Así pues, López habla de la necesidad de educar a las
audiencias, enseñar a los jóvenes (principalmente) a “leer los medios”, lo cual
quiere decir que no solamente deben aprender a decodificar “los caracteres
aparentes, sino en el significado y en el sentido de los conceptos que permanecen
ocultos en los formatos mediáticos, indagando en los sentimientos que se
producen sobre la audiencia y sobre las posibles intenciones de los productores
del formato, bien sea para informar o para entretener” (s.p.). Leer los medios
significa consumir crítica y reflexivamente los contenidos; ir más allá de lo que
nos muestran y entender realmente, no sólo los mensajes implícitos, sino las
motivaciones de los productores, los contextos en que se producen aquellos
contenidos, los mecanismos que emplean para difundirlos y los efectos que
buscan provocar en las audiencias. Se trata de una actitud empoderada, que
ciertamente no se logra sino con el esfuerzo positivo por crear espacios de
reflexión, los cuales pueden ser impulsados (como lo indicábamos líneas más
arriba) desde el ámbito del conocimiento y la pedagogía, por la universidad y
la escuela; desde la iniciativa institucional, por asociaciones de consumidores
y organismos comprometidos con la defensa del consumidor; y desde los propios
medios, en la medida en que logren asumir realmente su papel de entidades con
responsabilidad social. Todo ello, sin dejar de lado el papel que el Estado
puede cumplir en esta tarea.
El propósito es formar ciudadanía comunicativa. Vincular el
consumo con la ciudadanía. Como decía García Canclini (1997), “o consumo serve
para pensar”, entendiendo al consumo como “é o conjunto de processos
socioculturais em que se realizam a apropriação e os usos dos productos” (p.53).
Lo cual implica entender el consumo más allá de su acepción mercantilista, y
más bien como un proceso en el que las audiencias pueden construir vínculos
sociales con miras a la acción ciudadana y política. Al respecto, Canclini dice
que “As críticas apocalípticas ao consumismo continuam sublinhando que aorganização individualista dos consumos tende a que nos desconectemos comocidadãos, das condições comuns, da desigualdade e solidariedade coletivo. Emparte, isto está certo, mas também acontece que expansão das comunicações e do consumogera associações de consumidores e lutas sociais, ainda que em grupos marginais”(p.262). Ciertamente, las audiencias jóvenes como adultas son capaces de asociarse
y emprender un activismo social en torno al consumo de los medios. Y la formación
de la ciudadanía comunicativa debe apuntar precisamente a canalizar el consumo en
tal sentido.
Por todo lo dicho, se puede entender la importancia que tiene
la formación ciudadana de las audiencias. Pasar de un estado acrítico a uno
participativo, en el que la recepción y consumo de medios sea un proceso
bidireccional, y en el que las personas tengan la oportunidad de ejercer su
ciudadanía, a partir del reconocimiento y defensa de sus derechos
comunicativos. En una sociedad democrática se espera que los ciudadanos elijan
con libertad, se expresen con libertad y con libertad construyan sus propios
procesos comunicacionales. Desde lo cotidiano, desde sus dinámicas culturales, las
personas elaboran redes de comunicación, en base al flujo de sentidos y
significaciones, que les dan una identidad y constituyen a su vez la base para
el fortalecimiento de sus capacidades comunicativas. Construyen cultura,
construyen ciudadanía, todo lo cual redunda en una sociedad más justa y
democrática.
Las audiencias en la
era tecnológica
Como último tópico, hablaremos acerca de las audiencias en la
era tecnológica. Hasta los años 90 se había desarrollado un modelo de difusión
mediática analógico, del cual nos proviene la idea general que tenemos acerca
de los medios tradicionales de comunicación. Así, los medios (la televisión, la
radio y la prensa) son visualizados como entidades corporativas que tienen el
poder de la comunicación, configurándose como los emisores y productores de
contenidos por excelencia. Bajo este modelo, las audiencias son vistas como
receptoras, pasivas, crédulas e influenciables, sin la oportunidad de
participar en el proceso de comunicación mediática, limitándose a una relación
unidireccional emisor-receptor. De igual modo, es durante esta época que surgen
las mediciones de audiencia, las cuales por mucho tiempo han venido empleando métodos
tradicionales de medición, con un enfoque cuantitativo y técnicas como el
audímetro, las entrevistas de recordación, el método coincidental, los diarios
de escucha entre otros.
Pero con el devenir de los años, a partir de la década de los
90, los procesos de comunicación mediática se vieron alterados por la incursión
de los nuevos medios tecnológicos, instalando la famosa era de la
digitalización, en la que actualmente vivimos. Esto no significó la
desaparición de los procesos anteriores, sino que los emplazó a un
replanteamiento, y en muchos casos, la digitalización de hecho convive con la
era analógica. En tal sentido, las formas de producción de contenidos dejaron
de tener un solo canal y le dieron paso al lenguaje multimedia, a través del
cual los medios difunden la información. La internet se posiciona como una
plataforma en la que los medios tradicionales necesariamente deben verter sus
contenidos, pues el consumo de información por internet ha aumentado en los
últimos años. Esto también modifica los comportamientos de las audiencias. Pues
dejan de ser pasivas, para convertirse en actores comunicacionales activos,
dinámicos, participativos y críticos. La internet le brinda la oportunidad a la
gente de ser los productores de sus propios contenidos y de interactuar en un
plano más horizontal con los medios de comunicación. Y en cuanto a las
mediciones de audiencia, como indican varios autores, la digitalización también
las obliga a replantear sus procedimientos, criterios y técnicas. El nuevo tipo
de consumidor exige un nuevo tipo de evaluación. Y esto también, por supuesto,
para los enfoques teóricos de la academia.
Esto nos lleva a reflexionar también acerca de la
participación ciudadana en los actuales tiempos tecnológicos. Y es que la digitalización
también se constituye en un espacio para el ejercicio ciudadano, con la
creación de redes y comunidades virtuales que asumen causas sociales, concretándose
justamente lo que decía Canclini respecto al vínculo entre consumo y
ciudadanía. En tal sentido, Zuluaga (2012) plantea que “las nuevas audiencias,los ciudadanos 2.0, se sitúan en el mapa de los medios digitales como el gran protagonista. Y no sólo desde la lógica del mercado, como el cliente que tiene la razón sobre lo que quiere consumir –al estilo de la televisión–, sino como un interlocutor frente a los tradicionales productores de información” (p.260). Así, “gracias a internet el plano de la comunicación mediática desplaza
su eje y se presenta cada vez más horizontal –menos vertical–. De igual a igual”
(p. 260). En efecto, los procesos de comunicación cambian, y el rol de las
audiencias también. Lo cual, para efectos de construcción de la ciudadanía
comunicativa, representa un gran aporte.
Ciertamente, aún existen pendientes en torno a temas como el
acceso a internet, la alfabetización tecnológica, la orientación en la lectura
y consumo de los contenidos ofrecidos en internet y los diferentes retos que
ésta presenta en materia de producción, difusión y recepción de contenidos.
Pero, como lo sugieren algunos autores, esa es precisamente la tarea de los
actores comunicacionales: enfrentar tales retos. La nueva era lo cambia todo,
especialmente en lo que concierne a las formas de recepción. Las audiencias son
las grandes protagonistas de la era digital.
Conclusión
De este modo, hemos hecho un recorrido por diferentes miradas
y escenarios de las audiencias. Desde la lógica del mercado, entendidas como
objetos de mercancía y consumidores estáticos de otros objetos de mercancía,
como son los programas y contenidos mediáticos. Desde la mirada de la academia,
con los estudios de recepción, que intentan comprender a las audiencias en sus
dinámicas internas y sus procesos de comunicación insertados en sus prácticas
socioculturales; a partir de lo cual también proponen acciones para el
empoderamiento de las audiencias y el cambio político y social. De igual modo,
desde una mirada pedagógica y ciudadana, se plantea la necesidad de educar a
las audiencias en el conocimiento de sus derechos comunicacionales y la
recepción critica de los contenidos mediáticos, desarrollando y fortaleciendo
así su ciudadanía comunicativa. Y en última instancia, resaltamos los cambios
de actitud de las audiencias en la era digital y las oportunidades que ésta
brinda como un escenario donde se pueda fortalecer aún más la ciudadanía
comunicativa de las audiencias.
REFERENCIAS
Buenaventura, J. G. (s.f.). La programación radial: Palimpsesto
y mapa de la cultura urbana contemporánea. Recuperado de: http://dialogosfelafacs.net/wp-content/uploads/2015/26/26-revista-dialogos-programa-radial-palimpsesto-y-mapa-de-cultura-urbana.pdf
Checa Montúfar, F. (2011). De la “recepción” al “consumo”: una
necesaria reflexión conceptual. En Jacks, N. (coord. ª/ ed.),
Marroquín, A., Villarroel, M. y Ferrante, N. (Org.) Análisis de recepción en América Latina: un recuento histórico con perspectivas al futuro, (pp. 13-17). Recuperado de: https://perio.unlp.edu.ar/catedras/system/files/jacks_nilda._analisis_de_recepcion_en_america_latina.pdf
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multiculturais da globalização. Recuperado de: https://edisciplinas.usp.br/pluginfile.php/613573/mod_resource/content/1/CANCLINI_1997_Consumidores_e_Cidadaos.pdf
Huertas, A. (2006). De la medición de la audiencia al
conocimiento de los públicos. Portal de la Comunicación/Institut de
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Recuperado de: http://www.portalcomunicacion.com/uploads/pdf/22_esp.pdf
Izquierdo, J. (2016). Teoría de programación de radio y
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https://www.academia.edu/2015605/Pugna_convergencia_y_diversidad_de_la_radio_latinoamericana_en_el_escenario_digital
López Jiménez, D. (2006). Lectura de Medios. De la audiencia
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Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social FELAFACS, Pontificia
Universidad Javeriana, Bogotá, septiembre de 2006. Recuperado de: https://www.javeriana.edu.co/felafacs2006/mesa9/documents/danielfernandolopez.pdf
Moreno, E. (2005). Las “radios” y los modelos de programación
radiofónica. Comunicación y Sociedad,
Vol. XVIII (Núm. 1), pp. 61-111.
Recuperado de: https://es.scribd.com/document/286206414/Las-Radios-y-Los-Modelos-de-Programacion-Radiofonica-Elsa-Moreno
Zuluaga, J. (2012). Internet: nuevas audiencias, ¿nuevos
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J. (AA.). De las audiencias
contemplativas a los productores conectados. Mapa de los estudios y de las
tendencias de ciudadanos mediáticos en Colombia, (pp. 241-262). Recuperado
de: http://vitela.javerianacali.edu.co/bitstream/handle/11522/4189/Audiencias_contemplativas_productores_conectados.pdf?sequence=1
PODCAST:
INFOGRAFÍA:






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ResponderBorrarSuzzety, Carlos
ResponderBorrarSobre el paper: los argumentos empleados son específicos y claros al momento de la lectura. Utilizan muy bien el sentido y coherencia para entrelazar las ideas de los dossieres. Las citas empleadas corresponden al tema. Los libros son aportantes. Bien constituido en cuanto a la forma y al fondo.
Sobre los materiales de asistencia: Cumplen con las fotografías requeridas que corresponden al tema y a la práctica dentro de lo propuesto. En cuanto al video didáctico, se encuentra bien constituido con imágenes y texto más el aporte de ustedes en pantalla. Es dinámico e informativo en cuanto al contenido relacionado al paper. En lo técnico cuando aparecen ustedes en pantalla se nota algunos movimientos bruscos de cámara, que podría distorsionar la atención del que visualiza su producto. Tener cuidado en eso. Después bien con el video. En cuanto al podcast se encuentra bien conducido, el tema adecuado y los invitados sí aportan. Bien aprovechados los quince minutos.
Sobre la infografía: noto cierto desorden, deberían aprovechar mejor el espacio y distribuir de forma ordenada los gráficos y textos sin que se note amontonado. Los temas de la infografía son apropiados, pero resulta redundante con lo que ya plasman en el video didáctico. Hubiesen tocado otro enfoque para la infografía relacionado al tema general.
Juan Carlos y Marylin
ResponderBorrarEl paper, presenta argumento sólidos y concisos, además presenta una buena ruta al abordar los temas y enfoces indicados. Existe una buena integración de los libros en el documento y cumplen con lo pedido.
Las fotografías son aportantes y coherentes con el tema descrito. El vídeo es dinámico y es aportante, y refuerza los temas el en paper. Sobre la Infografía, haía una observación, se ve muy desordenado y lleno de texto, carece de atractivo visual y de síntesis en los temas expuestos ahí.Sobre el microprograma, bien conducido, manejaban el tema, y se nota que sus invitados también , reafirmando el mensaje que trataron de dar a través de todo el documento.
Marilyn y Juan la recolección de información es la correcta, logrando conectar de manera coherente diversos temas además que sus enfoques están precisos y las lecturas elegidas para la complementación de su paper son las apropiadas porque enriquecen el contenido.
ResponderBorrarCon respecto a la infografía lo incluido se percibe escaso y pudieron potenciarla más con otros temas de los dossiers. Para la próxima tener un mejor balance de las medidas, aprovechen los espacios para plasmar más ideas cuidando los lugares al momento de ubicar textos e imágenes para que no se visualice amontonado e improvisado.
Las fotografías bien elegidas y ubicadas, cumplen con lo establecido.
El vídeo, en un corto tiempo han centrado apropiadamente los argumentos permitiendo enlazar los distintos subtemas dándoles sentido a lo que vemos con un toque de dinamismo. Tener en cuenta aspectos técnicos como el audio, su volumen es bajo, los desenfoques de cámara y cuidar mejor el fondo de donde aparecerán en pantalla.
El programa radial potencia su trabajo, los invitados son muy aportantes, saben tratar cada tema expuesto y logran precisar las ideas. En cuanto al aspecto técnico, las voces de los invitados suenan con bajo volumen, para otra vez tengan cuidado en ese aspecto para apreciar mejor su trabajo.
Marilyn Y Juanca, los datos expuestos a lo largo del paper son precisos, la inclusión de los hipervínculos son necesarios, complementan y respaldan sus ideas. Se mantiene el orden y el desarrollo.
ResponderBorrarLa infografía colorida, dinámica, las palabras son precisas, pero los títulos no se diferencian, o hacen que se perciba cierto desorden y confusión.
El video explicativo, pudo haberse considerado una canción de fondo más dinámica, pero contiene todo el contenido del paper.
Las imágenes originales, bien escogidas, aportan.
El microprograma complementa muy bien el paper. Todos los cabos sueltos o la afirmación de sus ideas culminan y se aclaran con la ayuda de sus invitados.
Juan, Marilyn,
ResponderBorrarBastante bueno trabajo. Ordenado, predeterminado y propositivo.
La infografía tiene mucho, pero poco didáctico.
El video es didáctico, aunque pudieron acercar mejor su contenido al del podcast.
El podcast se acerca más al tratamiento informativo, cuando no tanto a la programación.
Leslei,
Determinado por el contenido del trabajo.
Jeanette,
Determinado por el contenido del trabajo.
Keren,
Orientado más hacia la forma que al fondo.
Claudia,
Determinado por el contenido del trabajo.